El tuerto

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Autor: Pablo Benito S.-

Fundamento: Una ilustración basada en el cuento “El gato Negro” de Edgar Allan Poe, se trabaja la expresión del gato, mostrando el detalle de su ojo malherido relatado en la historia.

Propuesta personal: Mediante luces y sombras, dar relieves y profundidades a la ilustración, utilizando grises y blanco, rescatando el amarillo para acentuar y dar contraste y contexto a la relación entre ojos.

Público Objetivo: Dirigido para adolescentes en adelante, ya que los cuentos de Edgar Allan Poe son de fácil lectura y despierta curiosidad en sus tramas.

Modo de Trabajo: Photoshop, Utilización de pinceles, distintas opacidades y durezas, fundiendo los colores para generar los contrastes, previamente utilización del dibujo hecho a mano.

Bibliografía:
Cuento "El gato Negro" de Edgar Allan Poe.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/gato.htm

Colofón:
Obra: El tuerto
Autor: Pablo Benito S.-
Programa: Photoshop.
Profesor: Marco Antonio Sepúlveda.
Ilustración I - 2009

Final

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La escena escogida de Cuentos de Navidad de Ray Bradbury, es aquella donde el Padre al no tener un regalo material como un juguete o los preparativos de la noche de navidad, da pie a la imaginación y al descubrimiento para su hijo un mundo impresionante, poder ver mediante un viaje por el espacio las estrellas y el infinito, algo que no tenia precio para su hijo.

Proceso

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Concepto: El concepto utilizado es el asombro, la escena donde el pequeño se sorprende viendo las estrellas mediante el ojo de buey, en donde el padre había arreglado tal evento para que su hijo tuviera su regalo de cumpleaños, el cual no era algo material comprable, sino un fenómeno de natural incomprable.

Público Objetivo: Desde niños de 8 años en adelante, donde se tiene la capacidad de captar actos sorprendentes y el descubrimiento de un mundo nuevo, que se da en sus imaginación, como es viajar en el espacio en muchos años más.

Técnica: Se emplea Mapa de Bits, utilizando filtros, matices de colores para la composición de la imagen, jugando con los planos mediante las tonalidades.

Cuento de Navidad - Ray Bradbury

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El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque pasaba unos pocos kilos del peso máximo permitido y el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando éstos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.
-¿Qué haremos?
-Nada, ¿qué podemos hacer?
-¡Al niño le hacía tanta ilusión el árbol!
La sirena aulló, y los pasajeros fueron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los últimos en entrar. El niño iba entre ellos, pálido y silencioso.
-Ya se me ocurrirá algo -dijo el padre.
-¿Qué...? -preguntó el niño.
El cohete despegó y se lanzó hacia arriba al espacio oscuro. Lanzó una estela de fuego y dejó atrás la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no había tiempo, donde no había meses, ni años, ni horas. Los pasajeros durmieron durante el resto del primer "día". Cerca de medianoche, hora terráquea según sus relojes neoyorquinos, el niño despertó y dijo:
-Quiero mirar por el ojo de buey.
-Todavía no -dijo el padre-. Más tarde.
-Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos.
-Espera un poco -dijo el padre.
El padre había estado despierto, volviéndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el árbol con sus velas blancas que había tenido que dejar en la aduana. Al fin creyó haber encontrado una idea que, si daba resultado, haría que el viaje fuera feliz y maravilloso.
-Hijo mío -dijo-, dentro de medía hora será Navidad.
La madre lo miró consternada; había esperado que de algún modo el niño lo olvidaría. El rostro del pequeño se iluminó; le temblaron los labios.
-Sí, ya lo sé. ¿Tendré un regalo? ¿Tendré un árbol? Me lo prometieron.
-Sí, sí. todo eso y mucho más -dijo el padre.
-Pero... -empezó a decir la madre.
-Sí -dijo el padre-. Sí, de veras. Todo eso y más, mucho más. Perdón, un momento. Vuelvo pronto.
Los dejó solos unos veinte minutos. Cuando regresó, sonreía.
-Ya es casi la hora.
-¿Puedo tener un reloj? -preguntó el niño.
Le dieron el reloj, y el niño lo sostuvo entre los dedos: un resto del tiempo arrastrado por el fuego, el silencio y el momento insensible.
-¡Navidad! ¡Ya es Navidad! ¿Dónde está mi regalo?
-Ven, vamos a verlo -dijo el padre, y tomó al niño de la mano.
Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.
-No entiendo.
-Ya lo entenderás -dijo el padre-. Hemos llegado.
Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.
-Entra, hijo.
-Está oscuro.
-No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.
Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. El niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.
-Feliz Navidad, hijo -dijo el padre.
Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzó lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.
FIN

Fuente:http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/bradbury/cuento.htm

Proceso

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Final

Proceso







Técnica:La técnica empleada es a través de trazos en vector, degradación de colores para generar volúmenes y dar contexto a la situación de un atardecer mediante tonos cálidos.

Público: Como imagen y contextualización del texto va focalizado a un público desde la niñez, ya que la complegidad de interpretación nos lleva a una escena simple de entender, donde aquella situación se puede dar constantemente en la vida desde pequeño.

Concepto: El poema "Un Largo Adiós" de Ángel González no sitúa en el ocaso de otoño, donde nos muestra que existen situaciones donde el tiempo pasa muy lento y nos cuesta cambiar de ambiente, pero siempre se puede rescatar lo valórico del momento, lo cual hace de esa escena algo agradable.

Un largo adiós - Ángel González

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Qué perezoso día
que no quiere marcharse
hoy a su hora.

El sol,
ya tras la línea lúcida
del horizonte,
tira de él,
lo reclama.

Pero
los pájaros lo enredan
con su canto
en las ramas más altas,
y una brisa contraria
sostiene en vilo el polvodorado de su luz
sobre nosotros.
Sale la luna y sigue siendo el día.
La luz que era de oro ahora es de plata.

Otoño y otras luces, 2001
Fuente: http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/esp/gonzalez/largo.htm
Concepto: El Ocaso.

Belleza colorida : Proceso final

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